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Type of publication
Year
1966
Notes

Este trabajo me parece muy útil porque pretende hacer una aproximación a la vida cotidiana del convento. Fuentes: Relación de las visitas que realizaron los Reyes Católicos a Junqueras en 1495 y 1499; la de 1495 está en el códice 1114 del AHN, ff. 21-37. La de 1499 está en ecódice 1115, ff. 39-56. Fuentes del AHN que la autora no ha estudiado pero que podrían ser interesantes para mí: Fondos Monacales, vol. 167, que resume algunas visitas antiguas. Los volúmenes 173 y 174 recogen los registros del notario Juan Ubach (1424-47), los 175 al 183 los de Bartolomé Costa el Mayo (1450-1500), en los que van del 184 al 186 se hallan los de Luis Jorba el Mayor (1500-19) y en los 187 y 188 los de Luis Jorba el Menor (1564-1593).

ESTADO DE LA CUESTIÓN. p. 4: “La más notable dificultad con que tropecé a lo largo de la investigación, fue la escasez de bibliografía. Prácticamente no se había escrito nada sobre el monasterio, porque su importancia no era comparable a la de otros cenobios, y los femeninos no han sido estudiados en una proporción equiparable a los masculinos”. La otra tesina sobre el convento es de su compañera Ibáñez Lería. “La obra de d. Antonio Paulí es no obstante la más digna de crédito y junto con el artículo de D. Miguel Garriga, constituye el fundamento bibliográfico para cualquier clase de estudio que quiera emprenderse acerca del monasterio de Santa María de Junqueras”.

ESTRUCTURA: 3 capítulos: Organización del monasterio; El monasterio propiamente dicho: edificio y riquezas; Economía.

CAPÍTULO 1. En 1495 había 21 profesas (indica los nombres). Había también 12 novicias y escolanas (indica los nombres). En 1499 había 23 profesas y 16 novicias y escolanas. p. 17 “La decadencia que durante los s. XVI y XVII sufrió este monasterio y la escasez de las vocaciones, no es todavía manifiesta en estas fechas pues hay una afluencia notable de novicias. Una de las causas principales que motivó esta decadencia fue la reforma de los conventos emprendida por los Reyes Católicos con el fin de terminar con los abusos y libertades tomadas por las comunidades durante todo el s. XV” [Menciona a Garriga y Roca, pp. 29 y 30]. Los reyes católicos eran los perpetuos administradores de la Orden de Santiago.

pp. 46-47: “las oraciones y actos a los que habían de concurrir las religiosas, eran los siguientes. Primeramente rezaba juntas unas oraciones al levantarse yal acostarse. Tenían que asistir todas a las horas canónicas, es decir. a prima, a tercia, a sexta, a misa mayor, a nonas, a vísperas y a completas, y recitarlas según el breviario de la Orden, siguiendo el del convento de Uclés. Debían cantarse y decirse a coro” [nota 163: visita de 1400, corresponde al f. 26 de la visita de 1495]. p. 47: “También rezaban las horas de la Cruz y el Salterio, el jueves Santo, como se hacía en el convento de Uclés. Cuando se levantaban por la mañana, luego de haber dicho tres padrenuestros, debían recitar a coro dos salmos que mandaba la Regla: Deus in adjutorum, que es el segundo salmo de la quinta mitinada y el que dice ad te domine elevavi animan meam, que está en la prima mayor”. p. 63: Isabel Llull “escribió y confeccionó un libro dominical de canto, y lo dejó en legado al monasterio de Santa María de Junqueras” (visita de 1495, f. 26). ¿CON NOTACIÓN MUSICAL? Es curioso que no mencione la música entre las actividades en que las monjas empleaban el tiempo.

CAPÍTULO 2. p. 98: “Entrando en coro propiamente dicho, se encontraba primero en el centro, un facistol en el que se colocaban los libros de canto y a su lado un gran candelabro-lámpara, de hierro. Todo el coro tenía alrededor unas buenas sillas de madera con sus antepechos, en las cuales se sentaban las monjas. Las novicias y escolanas se sentaban más abajo en unos bancos. el suelo estaba lleno de esteras. A mano izquierda del coro, había una imagen de la virgen con el Niño en brazos. Al otro lado del coro, en una pequeña tribuna, había un órgano de medida mediana. Se cerraba con unas puertas y con llave, yen estas puertas, estaba pintada la imagen de Santiago y Santa María Magdalena. Delante del coro había unas rejas de madera bajas que los visitadores mandaron que se subieran dos palmos”. (visita 1495, f. 23). p. 125: “la cantidad de libros que tenían no era extraordinaria”. p. 127: “Los dominicales eran: un dominacal de canto, un dominical de canto de la resurrección, uno dominical y santoral y por último el dominical de canto que hizo yescribió la monja Isabel Llull, sufragando de sus bienes el costo de los materiales y dejándolo luego en legado al monasterio” (visita 1495, f. 26). “Los liccionarios habían eran dos: uno de musical y santoral y otro que era solamente santoral. Igualmente eran dos los libros de oficios: uno dominical y otro festivo. Tenían además un santoral de canto y dos salterios”.

CAPÍTULO 3. Sin referencias musicales.

COLECCIÓN DOCUMENTAL. 1495, Los Reyes Católicos otorgan una carta de poder a los visitadores, ACA Monacales Universidad, 168. También se transcriben las visitas íntegras:

pp. 250-251, visita de 1495 f. 23: “E de ally subieron por un escalera grande arriba, que sube a los corredores y estación sobre la dicha claustra, y subiendo estava otro corredor que es sobre el dicho de abaxo, e a la mano isquierda estava la puerta del coro. E en la pared, sobre la dciha puerta del coro, estavan dos canpanas buenas, medieanas, las cuales tañen las reyras cuando dizen las oras. Y luego entraron por la dicha puerta del coro e tribuna, y frontero de la dicha puerta fallaron un altar adereçado, ençima un retablo de la vocaçión de San Jorge, e en el dicho altar hallaron un ara encaxada en el mismo altar, e dos pares de manteles delgados y dos frontales, el uno de filo de oro, de tiempo antiguo, y el otro de zarzahán morisco; e ençima del altar dos candeleros de fierro, e alrededor del dicho altar quatro pilares de fusta pintados que çercan el altar, con sus cortinas, e delante dos lánparas con sus baçines de latón. E en medio del dicho coro estava un façistorio de madera en que ponen los libros, con una lumbraria e candelero de fierro. Y hallaron todo eld icho coro, alrededor, lleno de sillas de madera, buenas, en que se asientan las dichas freyras, todas con sus antepechos, y baxo sus vancos, donde se asientan las escolanas e noviçias, e todo eld icho coro por el suelo llano de enteras,y a la mano isquierda del dicho coro está una imagen pequeña de Nuestra Señora con su fijo en braços e a la otra parte de la mano dicha del dicho coro, en una tribuna pequeña, hallaron unos buenos hórganos medianos, con sus puertas e çerradura, y sobre las dichas puertas pintadas la imagen de Santiago y Santa María Madalena, edelante del dicho coro e hórganos estavan unas rexas de madera baxas, las quales mandaron aobir y alçar dos palmos, así las del dicho coro commo las de los dichos hórganos”. EN LA VISITA DE 1499 SE DICE QUE “Non lo cumplieron, mandaron los dichos señores vesitadores que las alçen, segun de de la manera que primeramente les fue mandado”.

p. 260, correspondiente al f. 26: “Un misal misto, de mano, e otro misal votivo, de mano, e un evangelistero, de mano e un pistolero, de mano e un manual para dar los Sacramentos, de mano, e un dominical de canto, e otro dominical de canto de la resureçión, e un santoral de canto, e un liçionario dominical e otro liçionario santual, otro dominical y santoral, e un ofiçiero dominical e otro ofiçiero festivial, e una consueta e un capitulrio, un calendario dos salterios, un libro dominical y festivial de canto. todos los dichos libros, de mano, de pergamino. Otro libro dominical de canto que escrivió y fizo Isabel Lulla, freyra del dicho monesterio, y la costa del pago de sus bienes, y lo dexo al dicho monesterio”.

También se transcribe: 1382-1442, Llibre llevador de las riendas del monastir de Junqueras de Barcelona, biblioteca Central Barcelona, Manuscritos, 1217, ff. 1-164. Tiene un plano de Barcelona que he fotocopiado.

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