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Type of publication
Year
2002
Notes

“Francisco Bethencourt ha subrayado lo sorprendente de que estas relaciones se multipliquen precisamente en el siglo XVIII, cuando los autos desaparecen de las plazas y se recluyen en las iglesias o la misma sala del Tribunal”. [La Inquisición, p. 289].

“Pero el auto de fe no sólo era la demostración pública del triunfo del dogma, de una de las claves del sistema teológico construido por la tradición canónica de la Igelsia. El auto de fe se convierte también en una fiesta sagrada a través de un ejercicio práctico de ingeniería multidimensional. La Inquisición fue dotando al auto de fe de elementos para convertir el espacio físico del auto en un espacio sagrado; pero no sólo eso, por su asimilación con los rituales eclesiásticos tradicionales, el auto de fe se convirtió en un acto social y religioso sagrado celebrado en el ágora público. El tiempo y el lugar del auto se sacralizaron. Los elementos que potenciaron con intensidad  el auto de fe en esta dirección fueron fundamentalmente tres: el rito, la teatralidad y el dramatismo”.

Cantos antifonales con participación de pueblo

Cruz verde: cruzz de madera pintada de color verde “como símbolo de misericorida y esperanza” (`. 236). “Aparecían después las órdenes religiosas, portando velas blancas encendidas y cantando continuamente letanías. Tras las órdenes religiosas se situaban los representantes de la ciudad; y la capilla de música de la catedral”.

“Durante toda la noche los religiosos celebraban misas y cantaban maitines y laudes”.

“en los tribunales en los que se incluía una cruz blanca en la procesión, una vez entronizada la cruz verde, la comitiva se dirigía al quemadero. Allí se colocaba la cruz en un altar, custodiado por familiares y soldados”.

Valor dramático: cantos antifonales, reconciliación

p. 463, nota 280: “El 4 de julio es interrogada Francisca Nogués, antes criada de Mexía y ahora del Virrey, la cual confirma la amistad de las familias y añade como detalle curioso que a veces traían ‘una cantora e su marido, que cantaba y baylaban allí’, en el palacio de la Inquisición, (f. 68)”.