These excerpts from the works attributed to Pseudo-Dionysius the Areopagite developed a theology of sensory perception in which sound, hearing, silence, and symbolic experience become essential mediators between the human and the divine. Auditory phenomena are presented not merely as physical sensations but as vehicles of spiritual knowledge, mystical ascent, liturgical participation, and contemplation of transcendent reality.
This passage distinguishes between merely hearing sounds and attaining spiritual understanding, presenting listening as an intellectual and contemplative act rather than a purely sensory experience.
Así proceden quienes se interesan únicamente por oír superficialmente sonidos
y no quieren entender el sentido de las palabras o cómo se pueda valorar el
significado con expresiones similares. Son gentes que se contentan con líneas
y letras sin sentido, sílabas y frases incomprensibles, que en manera alguna
llegan al alma. No son más que sonidos en sus labios y oídos.
Sound serves here as a theological analogy for divine unit. Just as a single sound is perceived simultaneously by many listeners, all beings participate in the one transcendent Cause.
Por lo cual, debemos atribuir todos los seres a esta Causa y considerarlos
unidos en unidad trascendente. Es a partir del Ser, por movimiento procesivo y
productor de esencias, como la Causa alcanza a todas las cosas dándoles
plenitud de ser. Se deleita en todos los seres, puesto que todo lo tiene
previamente en sí por la excelencia de su simplicidad, y rechaza toda
duplicidad. Contiene todas las cosas en su simplicísima infinidad y todos los
seres participan asimismo de la Causa. A semejanza de un sonido, que, siendo
muchos los oídos, todos lo perciben como uno y el mismo.
The text uses auditory perception to illustrate divine power, emphasising the capacity of sound to penetrate and transform even weakened sensory faculties.
[Dios] Posee poder sobreabundante, que puede producir innumerablemente otros
infinitos poderes. Los ya producidos no disminuyen la eficacia de su poder de
producir poderes. Su poder trascendente es inefable, incognoscible,
inimaginablemente grande. Todo lo llena con su poder, hace poderosa la
debilidad, transformándola plenamente. Como ocurre con las cosas que hieren
los sentidos: las luces brillantes impresionan los ojos, aun los más débiles; los
sonidos más fuertes penetran los oídos ensordecidos. Naturalmente, lo que no
oye en absoluto no es oído, ni es vista lo que no ve nada.
The revelation granted to Moses is mediated through extraordinary auditory and visual experiences, where multiple sounds and luminous manifestations prepare the soul for mystical ascent.
No en vano el santo Moisés recibió órdenes de purificarse primero y luego
apartarse de los no purificados. Acabada la purificación, oyó las trompetas de
múltiples sonidos y vio muchas luces de rayos fulgurantes. Ya separado de la
muchedumbre y acompañado de los sacerdotes escogidos, llega a la cumbre
de la santa montaña. Pero todavía no encuentra al mismo Dios. Contempla no
al Invisible, sino el lugar donde El mora.
Esto significa, creo yo, que las cosas más santas y sublimes percibidas por
nuestros ojos y razón son apenas medios por los que podemos conocer la
presencia de aquel que todo lo trasciende. A través de ellos, sin embargo, se
hace manifiesta su inimaginable presencia, al andar sobre las alturas de
aquellos santos lugares donde por lo menos la mente puede elevarse.
Entonces, cuando libre el espíritu, y despojado de todo cuanto ve y es visto,
penetra (Moisés) en las misteriosas Tinieblas del no-saber.
The description of celestial fire is accompanied by references to overwhelming sound, creating a sensory language through which divine realities become partially accessible to human understanding.
Ahora vamos a abordar el tema propuesto. Nuestra explicación comienza
con la cuestión de por qué la Escritura parece preferir la alegoría del fuego a
todas las otras. Observarás que no sólo representa ruedas inflamadas, sino
también animales en llamas y hombres en cierto modo incandescentes. Coloca
montones de ascuas encendidas alrededor de seres celestes y ríos de fuego
con ruido imponente. Tronos de fuego. Evoca la etimología de la palabra
"serafín" describiéndolos como incandescentes, les atribuye propiedades del
fuego. Generalmente, la Escritura prefiere la imagen del fuego al hablar de las
jerarquías, sean de orden superior o inferior. En realidad, a mi parecer, el
símbolo del fuego es la mejor manera de expresar la semejanza que tienen con
Dios los seres-inteligencias del Cielo.
The silent and harmonious movements of the heavens are presented as signs of divine order, suggesting a cosmic soundscape defined by perfect balance and transcendence.
Al ocuparme de otros temas me olvidé de decir que el Bien es Causa de las
fuentes y fronteras de los cielos, de eso que ni mengua ni se expande,
inmutable. Causa también de los movimientos circulares y silenciosos, por
decirlo así, de los cielos inmensos. Asimismo del orden lijo con que las luces
estrelladas decoran los cielos. Y de los astros errantes, en particular los dos de
trayectoria circular, fuente de luz, que las Escrituras llaman "grandes". Son
éstos los que nos dan a conocer los días y las noches, los meses y los años.
Constituyen el marco para nombrar, medir y conservar los acontecimientos.
This passage articulates a movement from sensory symbols toward mystical silence, where all language, sound, and intellectual activity ultimately give way to direct union with God.
Teología conceptual de los "Nombres de Dios", pues ha sido labor del,
entendimiento descender por el discurso de lo puramente espiritual o tras-
cendencia de Dios a los seres que participan de la supraesencia reflejada en
los atributos divinos. Teología simbólica llama a las imágenes o símbolos que
representan las cosas; por sus colores percibimos la luz del Invisible. Esto es el
símbolo. Parece ser concretamente el libro de la Jerarquía eclesiástica con la
Epístola IX, y en parte la Jerarquía celeste. La Teología mística señala el
camino del retorno, desde el símbolo a los sentidos, subiendo hasta el silencio
que está más allá de todo entendimiento. Allí se consuma la unión con Dios,
que se muestra plenamente al otro lado, más allá.
The text explores the tension between divine manifestation and ineffability, emphasising the limits of language and the inadequacy of human expression before transcendent reality.
Como he dicho en otro lugar, quienes conocen a fondo nuestras tradiciones
teológicas llaman unidades divinas a las realidades secretas e incomunicables,
profundas más que un abismo. Estas constituyen la Unidad suprainefable y
supracognoscible. Afirman que las procesiones y manifestaciones dentro de la
Deidad, propias de su bondad, constituyen las diferencias.
Divine love is presented as the force that generates and sustains all processions within the Godhead, introducing an affective dimension to theological unity and differentiation.
Por tanto, en lo divino, la unión prevalece sobre la distinción. Precede la unión
a las diferencias y éstas permanecen unidas incluso después que el Uno, a la
vez que se mantiene en unidad, se expande en diferencias. Procuremos ahora
alabar, en cuanto nos sea posible, las distinciones comunes y unificadas, que
son procesiones a impulsos del amor de toda la Deidad. Para ello me valdré de
los nombres dados en la Sagrada Escritura. Pero, como ya he dicho, quede
claro: cualquier nombre correspondiente a la Bondad de Dios, aun cuando se
atribuya a una sola de las Personas divinas, deberá entenderse sin distinción
de toda la Deidad.
The funeral liturgy is described as a process of collective sanctification in which ritual actions, sacred symbols, and bodily participation prepare the faithful for resurrection and eternal union with God.
[Sobre difuntps] Luego de estas ceremonias, el obispo deposita el cuerpo en lugar honorable,
a continuación de otros cuerpos de los santos de igual dignidad. Si el difunto,
en efecto, ha llevado en alma y cuerpo una vida agradable a Dios, su cuerpo
merecerá participar en los honores tributados al alma con quien ha compartido
los combates sagrados. Por eso la justicia divina asocia el cuerpo al alma
cuando le llega el juicio, porque el cuerpo la acompañó a lo largo del mismo
viaje, por la santidad o por la impiedad. En consecuencia, las instituciones
sagradas a ambos les conceden participar en lo divino. Al alma, por medio de
pura contemplación y el conocimiento de los ritos sagrados. Al cuerpo, por la
imagen de los santos óleos y por el símbolo de la Sagrada Comunión. Así se
santifica toda la persona, logrando la obra santa de santificación integral, y el
conjunto de ritos litúrgicos anuncian la plena resurrección que nos llegará.
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