Fue publicado en 1600. Libro primero, cap. XXI titulado “La Reina doña Violante de Aragón da principio a la Orden de San Gerónimo en Catalunia, fundando la casa de Valdehebron, junto a la ciudad de Barcelona”. No se menciona el monasterio de las jerónimas de Barcelona.
Libro segundo, cap. XXVI, sobre la instrucción de los novicios, p. 262-3: “Eran juntamente con esto, harto recatados en lo del cantar, y en la música, para que no se aportillasse la firmeza de la vida, por lo mismo con que pretendían su entereza. Procurauan,es verdad, supiessen cantar, a lo menos alguna cosa, los que recebian el habito, y sino, se lo enseñauan luego, conforme a laconstitución de vn Concilio, que manda no sea recebido alguno a los cánticos eclesiásticos, sino supiere cantar, y tuuiere boz, para que con ella prouoque a los que le oyeren a deuocion, y se haga vn oficio tan excelente, con mucha decencia y no sean en esto de mejor condición los oficios y sacrificios de la ley vieja, donde auia tanto primor y magisterio en esto, que espanta, no siendo mas que sombra de los bienes que tenemos presentes: o que los torpes sacrificios de los idolatras, de quien refiere el diuino Gerónimo, no solo porque lo leyó en Aristóteles, mas porque lo vio por sus ojos, que sus Flamines (Uamauanseansi los sacerdotes Gentiles, por la flámula, o venda con que se ceñían la cabega quando sacrificauan) se abstenían de manjares gruessos, porque no les estragassen las bozes, y los pechos para sus músicas: y ansi comían hysopillo, y hauas, de donde se vinieron a llamar sus maestros de capilla, Fauarios. Tras esto, quisieron nuestros padres, y pusieron buen cuydado en ello, que el canto de nuestro coro estuuiesse lleno de mucha compostura, grauedad, y modestia; pretendiendo se hiziesse mas con el coragon que con la boca- Recibieron a fin desto, el mas vsado canto que auia en España, el de mejor sonido, qual era el que se vsaua en la Iglesia de Toledo, a quien siempre han imitado en quanto han podido. San Agustín dize, que la Iglesia aprueua la melodía y dulcura del canto, en sus oficios: porque por el buen son de la música, lancado por el oydo, sean atraydas las almas de los poco aficionados a las cosas diuinas. Entre los loores que del Rey Dauid dize el Sabio, es vno, auer ordenado se pusiessen los músicos enfrente del altar (entiende del altar de los sacrificios, que estaua en el atrio de los Leuitas) repartidos en dos pulpitos. Violo todo antes que se hiziesse, el Real Profeta, en los modelos y tracas que le dio Dios de su mano, y el se las dexó a su hijo Salomón (como se vee en el Paralipomenon). A los que eran diestros, y de buenas bozes, si vian que por alli se langaua alguna vanidad en el alma, hazian que cantassen muy llano, sin quiebros, que ni afiadiessen ni quitassen a lo que estaua en el libro, porque ni aun en esto excediessen a lo que manda san Agustín en su regla, que lo que no es escrito que se cante, no se cante: entendiéndolo de punto y letra, y por estar muy obedientes a lo que dispone el Concilio Cúnstantinopolitano ( ' ) , donde se dan las reglas de la buena música de la Iglesia: porque no es decente a la grauedad del oficio, el demasiado quiebro, ni viene bien con la santidad y mortificación del habito. Ansi se acusa dello san Bernardo, diziendo: Muchas vezes hize quiebros con la boz, por cantar dulcemente, y tomaua mas gusto en esto que en la compunción del coragon. Hugo de santo Víctor, varón santo y docto, dize, que es gran liuiandad del coragon quebrar demasiadamente la boz, y que no sabe a religión, y que de ordinario tanta es la liuiandad que está dentro del alma, quanto lo muestra la boz de fuera: porque en el pueblo y congregación graue, con grauedad se ha de alabar a Dios. Templauan con estas seueras censuras, la Iogania y verdura de los mancebos, que suele ser algo mayor en los músicos: y juntamente con este, ponían buena tassa en los espacios, y priessas; porque lo muy atropellado es señal de poca reuerencia (dexado que quita la atención, y turba el sossiego de la deuocion), y la demasiada pausa, y morosidad, engendra fastidio, cria cierta manera de tibieza, que viene a hazer aborrecible lo que es de tanto gusto. Para esto criaron oficios de corretores, a quien todos escuchassen, y siguiessen, sin que alguno tuuiesse licencia de detenerse, ni alargarse mas de lo que ellos ordenassen, reduziendo con esto a vnidad tanta diferencia de bozes. Desta obediencia que todos tienen a los corretores (aun hasta alli van juntos, sacrificio de alabanga y obediencia) nace la hermosura grande que se vee en los coros desta religión, aquella concordia tan excelente, de todos tan loada: pues no ay instrumento tan acordado en el mundo, que tanta vnion guarde en sus bozes. Aquel comengar, mediar y acabar juntos, y tan a vna cíen bozes y mas, que suelen estar en un coro; parece cosa diuina, haziendo en medio del verso, y en otras partes, aquella pausa, o aquel SELA, que se halla algunas vezes en los Psalmos de Dauid, tan lleno de Magestad, de mysterio, como declararemos en otro mas proprio lugar. Acabados Maytines y Laudes, y ocupada en esto la mejor parte de la noche, y después de auer tenido, a vezes vira hora, otras media, de oración mental, tornan los sieruos de Dios a descansar otro poco, como veremos en el capitulo siguiente, prosiguiendo la historia desta crianga.
p. 490: "La vida de fray Iuan Cardenet, y fr. Bernardino de Aguilar, professos del mismo conuento de la Murta de Barcelona". “Fray Bernardino de Aguilar el segundo de estos dos, y el primero en orden, professo del mismo conuento de la Murta, era natural de Barcelona (llamanlos en el idioma de aquella tierra, hijos de ciudad, y tuuo buen principio este nombre, aunque después por las trauesuras de algunos ya se tiene por sospechoso), era de padres nobles, y el de lindo natural, en quien desde chiquito reluzieron mil virtudes, hábil por extremo en quanto ponia mano. Supo muy bien letras de las que llaman Humanas, y en la religión muchas mas de cosas diuinas. Fue excelente en la música, tañia tecla y no de la peor que entonces se sabia, lindo ayre como ellos dizen, y en nuestro Aguilar era diuino, porque en esto lo empleaua todo haziendo en espiritu, consonancia con Dios. Tras esto era de buena voz, acompañaua lo vno a lo otro, de tal suerte que quando tañia, y cantaua al órgano en Missa, o en Visperas, leuantaua el alma de los que le oyan en vn gozo sobrenatural. Todo esto pudiera ser harto estoruo (que lo suele ser en algunos) para llegar a alcangar grandes virtudes, y no lo fue en el ni en otros muchos que he yo visto en esta religión, músicos santos, obediente lo primero con gran excelencia, humilde, con que templaua la dissonancia que suelen traer consigo las grandes habilidades, caritatiuo, paciente, recogido, de mucha abstinencia, y todo lo que es razón se halle en vn buen frayle, conseruaua esto con el exercicio continuo de la oración”. Murió cantando un salmo. Se menciona en Vicente 2010: 851.
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