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Date
1456-1457
Musical instruments mentioned
Partial or complete transcription / Summary

Rodrigo Sánchez de Arévalo's Vergel de Príncipes was written in 1456-1457 for Enrique IV. Sanchez de Arévalo (1404/5-1470) studied law at Salamanca University and rose to high positions in church and state, as bishop of five dioceses, representative at the Council of Basel (1447) and at the papal court and royal pedagogue, with strong humanist leanings, and adviser. The Vergel advocates three princely pastimes: arms, hunting and music. All these were deemed to be suitable activities for members of the royal family and aristocracy, and each case Sánchez de Arévalo presents twelve reasons why they should be practiced by princes, kings and nobles. In the section on music, Sánchez de Arévalo follows closely Aristotle's Politics, Bk. VIII.

The edition followed here is: Facs. edn, Colección de Fuentes del Renacimiento Español, 1

(Madrid: Viuda e Hijos de Tello, 1900).

[11–14] Síguese la primera introduçion. En esta primera introduçion se contiene generalmente las causas e razones por que a los ínclitos Reys e Prínçipes son muy complideros deportes honestos e loables exerçiçios; e los prouechos que traen sy dellos tempradamente usan.

Segunt escriuieron los sabios antiguos, a todo ínclito Rey e Prínçipe, e a quialquier potente e noble varon deseoso de virtud e noblesa, son muy neçesarias e conplideras las honestas delectaçiones e solaçosos deportes de buenos e loables exerçiçios. Ca allende de otros muchos prouechos e singulares effectos que dellos proceden, aun ayudan a buena sanidad de sus personas; otrosy fásenlos alegres, e dispónenlos bien para exerçer actos nobles e de virtud; asi mismo los endereçan e disponen a regir e bien politizar; despues aun dan folgança e reposo de qualesquier trabajos, así spirituales como temporales, dándoles vigor e fortalesa para más trabajar. E la razón e causa desto es porque como dize el Philósopho en su Política: todo ome, e señaladamente el Rey o Prínçipe en quien mas tiernamente la natura obró, trabajando continuamente en negocios de regimiento de su República, de neçesario fatiga a su cuerpo e a su espíritu. Ca como dice el sabio, los muchos e continuos pensamientos oprimen e debilitan non solamente el cuerpo, mas aun el coraçon humano e a sus potençias. Por ende han menester los Prínçipes algunas de las noble folganças para reparo e salvación de la fuerça natural e del vigor del ingenio, el qual cansa en la continua operación. De lo qual dice Aristótiles De sopno et vigilia, que cada persona segunt su natura e complesion, asy tiene cierto e determinado tiempo para trabajar e obrar; e sy pasa aquel término, necesario es que enflaquesca el cuerpo, por consiguiente las fuerças del entendimiento sean menores; pues ha menester algunt reposo e folgança deletable, interponiendo algunas honestas e solazosas delectaciones e deportes en cosas de exerçiçios honestos e delectables: ca estos deportes e delectaciones son aquella misma folgança e reposo. Por ende son conplideras a todo Rey e Prínçipe. El philósopho Platón en el libro de su República, por otras palabras quiso concluir lo suso dicho, ca dize, que todo Rey o Prínçipe por causa del continuo negoçamiento en los fechos del regimiento de la república suya fatiga su persona de que biue; que aunque con virtud resciba deporte e plaser en los tales deportes e negocios, pero consume e gasta sus espíritus. Ca los tales negoçios consumen e gasten deletando, e por tanto es necesario auer delectaciones honestas e deportes conuenibles, segunt tiene su inclinaçion, porque con ellos aya reposo e folgança de los dicho trabajos. E aun puesto que alguno de los tales deportes e delectaciones se toman con algún trabajo corporal e con alguna tristeça, segunt que conteçe en los exerçiçios de armas e en la caça e monte, e otro sy como acaesce en los lloros e tristezas que auemos coumunmente en la representaçiones de algunos juegos, pero todavía deleytan e non se deuen dexar: ca finalmente son ordenadas para solaz e dan reposo e folgança; e asy dize el philósopho Platon, que el tal solaz e la tal delectaçion que ome rescibe segunt dicho es, aunque que sea con tristeza, es propiamente como purga e mediçina al cuerpo humano; pues la purga aun que sea amarga, pero trae alegría e serenidad; así en el solaz e delectaçion, el qual aunque sea con algunt trabajo e tristeza, mucho repara e salua la salud corporal, e viuifica los spíritus en los omes; porque cualquier manera que ome remita e amengüe aquellos pensamientos continuos e trabajosos del ánima, por causa de la siguiente delectaçion, por ese mismo fecho resçibe folgura. Por consiguiente resçibe recreaçion de las virtudes e potençias del ánima, pues que su intento es de auer solaz en las tales cosas. Otrosy, segunt que quisieron los sabios antiguos, aun las tales delectaciones e honestos deportes que los Prínçipes han tenprada e honestamente, ayudan mucho a la paz e sosiego de la república. Porque como dice el Philósopho, naturalmente los omes desean conseguir delectaçiones e fuyr tristezas. Pues sy, los Prínçipes e grandes omes han mengua gran de deleytes e deportes, neçesario es que incurran tristezas, donde conuerná por las euitar que injurien e sean molestos a los súbditos e a los vesinos de quien temen aver tristezas e desplaceres. E asy mismo, veyéndose asy tristes conviene que ayan envidia de los que han e pueden auer delectaciones, e de aquellos que saben e ven que las resçiben. Otrosy, es necesario que injurien e tomen lo ageno, ca creen que teniendo gran habundançia de bienes, mas ligeramente podrán auer delectaciones; por ende para fuyr todos estos inconuenientes es neçesario e cunplidero a todo Rey e Prínçipe que aya moderadas e honestas delectaciones, non solamente spirituales e del ánimo, mas aun gasajados e deletaçiones sensibles.

[15–19] Segunda introduçion. En esta segunda introduçion se contiene especialmente quántos e quáles son los honestos deportes e loables exerçiçios en que los ínclitos Reys e Prínçipes se deuen ocupar e exerçitar; e otro sí las causas e razones por que los tales espeçiales deportes son más virtuosos e loables que otros, e de la diuersidad de los fines de todos los dichos deportes.

Entre todos los deleytes e honestos exerçiçios en que los ínclitos Reys e Prínçipes, e los nobles e virtuosos varones se pueden e deuen honestamente exerçitar e ocupar, tres son los mas prinçipales e mas neçesarios, como aquellos que mas intensamente deleytan, e son mas allegados a la virtud e apartados de viçios. El primer, es el generoso e noble exerçiçio de armas, con que los regnos e tierras non solamente son defendidos mas acreçentados e decorados. El segundo es el noble exerçiçio de caça e monte, asy como imagen e figura de guerra, e como aquel que causa muchas virtudes e buenos deseos en los coraçones Reales. El terçero es el cordial, alegre e artifiçioso exerçiçio de melodías e modulaçiones musicales, las quales alegran e esfuerçan al coraçon humano exçitándole a actos de virtud.

E para mayor delectaçion e inteligencia de lo suso dicho, podrá alguno preguntar sabiamente que quál es la causa porque comúnmente los discretos e virtuosos Reyes e Prínçipes e los nobles varones mucho más desean, o deuen desear, las sobre dichas delectaciones o deportes que otros algunos; e en qué manera o por qué causa delectan mas que otros. A lo qual responde el philósopho Aristótiles, que la razón dello es por quanto el último fin de los omes es aver e conseguir delectaçion, e no cualquier delectaçion, mas grandísima e muy intensa; pues los omes, señaladamente los poderosos buscan con todas sus fuerças e poderes estas grandíssimas e intensas delectaciones, así como último fin. E como aquellas complidamente non pueden alcançar, porque son infinitas e muy difficultosos, trabajan, a lo menos, por aver e resçibir aquestas que dicho avemos, por que tienen alguna semejança con el último fin por sy mismo deseable e delectable. E la semejança es en dos cosas, las quales son propias de todo último fin.

Primeramente, el último fin es deseado por los omes, non por causa nin raçon de otra cosa alguna, saluo por causa de sí mismo; ca propiamente el último fin es aquel por causa del qual todas las cosas se desean, e el fin non se desea por causa de otras cosas, así como el físico desea las medeçinas non por sy mismos, mas por la sanidad, la qual es el último fin del médico; e la tal sanidad que es el fin non se desea por causa de las medeçinas, saluo por sy misma, ca en sy misma es delectable a ella es la misma delectaçion. La segunda cosa que es propia del último fin, es que alegre e deleyte syn dolor nin ansiedad nin tristura alguna. Pues estas dos cosas propiamente tienen los dichos exerçiçios, deportes e delectacionesque dicho avemos. Ca primeramente non son deseados por los omes por causa e raçon de otras cosas nin de otras delectaciones, saluo por sy mismas; ca ellas son las mismas delectaciones, e asy tienen mas raçon e semejança, del último fin, que por sy mismo es deseado.

Lo segundo aun deleytan e alegran syn ansiedad e sin dolor e syn tristura e arrepentimiento, lo qual non façen otros solases e deleytes, así como deseos e delectaciones de aver riqueças e potençias e honores e poseerlas; así mismo deleytesde la carne e de la gula e otros semejantes al último fin, lo qual paresçe claramente porques las delectaciones de tener riqueças e potençias e otras semejantes non son deseadas por causa de sí mesmas.

Por ende non tienen semejança de último fin, ca ninguno quiere o desea riqueças por solamente las tener e por causa de sy mesmas, ca de su natura non trahen delectaçion, antes son deseadas por raçon de aver otras cosas e otras delectacionesmucho mayores; porque aviendo copia de riquezas, potençias e honras, mas ayuna e mejor pueden aver aquellas grandes e intensas delectaciones en que es el último fin e consigue de los omes; así mismo los deleytes de la gula e otros de aquella natura non tienen semejança al último fin, que por sí mismo es deleytable. E aunque deleyten, pero son ordenados e deseados non por causa de sy mismos, saluo por razón del mantenimiento e nutrimiento de la vida humana, de guisa que no tienen semejança con el último fin.

Otro sy: los deleytes de la carne aunque tengan alguna delectación, pero aquella non es intensa nin cumplida, nin es libre de tristeza; ca los tales deleytes carnales deleytando consumen e gasten, e asy mismo traen consigo anxiedat e dolor e arrepentimiento e tristeza, lo qual non fase los honestas delectaciones susodichas. Otrosy las tales delectaciones non son ni deuen ser deseadas por causa de sy mismas, ca de su natura son viles e torpes e tales en que las bestias participan e comunican, e non tienen semejança nin participación alguna con actos de raçon e de virtud, antes turban e absorben a la raçon sometiéndola a la voluntad e a el apetito carnal.

Otro sy, puesto que en alguna manera deleytan, pero esta deleytaçion non es por causa de si misma, antes es por causa de la generación, e por esta causa es e deue ser deseada; e así se concluye que estas delectaçiones carnales e otras semejantes, pues, por causa de sí mesmas, e non por otra causa alguna, son deseables. E así de los suso dicho claramente paresçe resultar las virtudes destos tres nobles exerçiçios.

Otro sí, los singulares prouechos e los muy loables efectos, que dellos nasçen e dependen e resultan. Otro sy, pareçen las causas porque los Prínçipes se deuen en ellas exerçitar e ocupar. E como quier que bastarían las rasones en general e en común dichas para demostrar las ventajas e prerrogativas destos nobles e virtuosos exerçiçios e deportes, pero a mayor clarificaçion e para más fundamentalmente cognosçer los principios e causas destos sobredichos honestos deportes e exerçiçios e sus virtudes e exçellençias, siguiendo la orden prometida trataré particular e espeçialmente dellas, dando e asignando a cada uno destos nobles deportes doce espeçiales e señaladas exçellençias e perrogativas en la forma siguiente:

[55–76]  Tratado Tercero

En que fabla del terçero exerçiçio e deporte en que los ínclitos Reys, Prinçipes e nobles varones, se deuen exerçitar, que es la moderada ocupaçion en los actos de melodias e modulaçiones e instrumentos musicales, e de cómo es decorado este honesto deporte de doze exçellençias e singulares perrogatiuas.

Demostradas las exçellençias que tienen los nobles exeçiçios e loables deportes de los fechos de armas, e de la caça e monte, de quien ya fablamos en los capítoles precedentes, resta segunt la orden prometida declarar e demostrar las exçellençias e virtudes del terçero deporte e honesto exerçiçio, que es la delectable e artifiçiosa ocupacion de las melodiase obras musicales; e como quier que en la introduçion deste libro diximos algunas razones e causas comunes de sus virtudes e utilidades, pero por mayor declaración traheremos e demostraremos doze singulares espeçiales exçellençias e perrogativas que dél proçeden; las quales bien consideradas por todo Rey o Prínçipe, e por ínclitos nobles varones, fallarían ser a ellos este exerçiçio muy honesto y cumplidero sy moderadamente dél quisieren usar.

La primera exçellençia de este honesto deporte e loable exerçiçio de melodias e actos musicales, paresçe por su exçellente prinçipio, e por la singular manera e causa de como e porque fue fallado. Para lo cual es de presoponer que segunt quisieron los poetas, este noble exerçiçio es llamado música, porque disen que las nueue musas la fallaron, e como este nombre musas, quiere dezir buscantes, ca fingen los poethas que estas musas buscaron e fallaron las dulçes armonias de los cantos en la voz humana, e fueron estas musas consecradas por Deessas, e mucho loadas oir fallar tan honesta e delectable inuençion. Et en tanto grado los poetas las loan que las llaman emendedoras de la natura, porque la natura solamente fiso e ordenó la voz a los omes para que puedan espremir e declarar sus conceptos e voluntades; pero estas musas añadieron sobre la natura, ca fezieron que la voz humana non solamente siruiesse a aquella necesidat de fablar e mostrar lo que tienen los omes en la voluntad; mas aun que diesen delectaçiones e deportes a los omes, de que resultasen muchos effectos e prouechos, los quales comunmente trahe la música. E aun por quanto la voz de los homes es un sonido muy breue, el qual como quier que se oye e siente, pero luego se pasa; e porque queda en nuestra memoria, por ende fingen los poetas que las musas son fijas de Jovis e de la Memoria, ca sy las melodias e cantos musicales despues de oydas no quedasen en nuestra memoria, peresçerian, porque non se pueden escreuir. Pero dexadas estas fiçiones poéticas, la opinion mas verdadera es que este honesto exerçiçio musical tomó este nombre música a maesis, que quiere decir aguas, porque las aguas dieron causa a su invençion, oyendo los omes diuersos suenos que fazen las aguas corrientes e de alto cayentes. E asy mismo porque la voz humana non se puede formar, nin fabricar, nin expremir, sin agua e humidat interior. E aun an como este nombre música quiere decir sapiencia, ca es sçiençia e arte de mucha especulaçion e sapiençia, e de grant virtud e utilidad para la natura humana. E los inuentores e falladores deste noble exerçiçio musicalfueron diuersos e en diuersos tienpos. Para lo qual es de saber que segunt dize Aristótiles e los otros sabios antiguos, hay tres speçies o maneras de música. La primera e mas noble e scientífica es llamada armoniaca, la qual consiste en canto suaue de voz humana so una recta proporçion de diuersas voses en una delectable consonançia. La segunda speçie e parte de música es llamada orgánica, la cual consiste en voz humana, mas en un flato de ayre violentado con ciertos instrumentos, de que resulta suaue sueno conforme a la voz humana, asy como órganos e flautas, e semejantes instrumentos de ayre e soplo. La tercera speçie de música es llamada rethínica, la qual consiste en cuerdas e pulso de tocamiento, la qual con artifiçio de las manos face suave modulaçion, como son todos los instrumentos de cuerdas. Pues estas tres partes musicales fueron falladas por diuersos e en diuersos tienpos. Ca segunt dize el maestro de las Istorias scolásticas, fueron falladas primeramente por Tubal Cayn, fijo de Malel e nieto de Mathusalen; e entre otras causas que le mouieron, la principal fué porque el trabajo pastoral o otra qualquiera fatigaçion se tornase en deleytes, interponiendo dulçes consonançias; e asy de tienpo en tienpo se fué divulgando fasta el diluuio, Pithágoras fué el primero inuentor e fallador de la música, tomando enxiemplo en los martillos que fasen diuersos suenos, e con grand ingenio e studio falló arte para reduzir diversos suenos de voces en una dulçe e delectable consonançia; e desta guisa fueron falladas estas partes musicales, aunque despues por diuersos fueron fallados diuersos instrumentos, que se reduzen a estas maneras; e asy por sucesion de tienpos fué tanta acrecentada e usada la música, que quasi todos los omes, de qualquier estado que fuesen, la aprendian e usauan en tanto grado, que segunt dice Sant Ysidro, «non menos torpe e reprehensible cosa era non saber música, que non saber nin conosçer las primeras letras.» Pues de los suso dicho paresçe la singular exçellençia de la música, asy en su prinçipio e fundamento, como en las causas de su invençion.

La segunda exçellençia paresçe por quanto es sçiençia e arte liberal e una de las siete artes liberales, las quales tienen singular exçellençia e ventaja sobre todas las otras artes non liberales e mechánicas; la qual exçellençia les es deuida porque ordenan e disponen a los omes a cosas de ingenio e entendimiento. Para lo qual saber que la música es llamada arte liberal por la razon siguiente: e para su declaraçion es de presuponer que segunt dise el philósopho Aristótiles en el viii.o de las políticas, naturalmente fablando, aquellos omes que tienen vigor de juyzio e entendimiento, e virtud, éstos son verdaderamente libres, e con razon señores de los otros que caresçen de entendimiento; e aquéllos que asy carescen de ingenio intelectual, aunque sean de grandes fuerças corporales, naturalmente son sieruos, porque sirue en ellos la razon e el entendimiento que deuia ser libre. Pues esta misma consideraçion se fase en las sçiençias e artes; ca aquélla es sçiençia liberal que ordena e aderesça a los omes libres, disponiéndolos a su último fin que es beuir segunt razon e virtud; e por el contrario, aquélla es sçiençia non liberal, antes es llamada seruil, que ordena e endereça a los omes a cosas corporales e exteriores, e a bienes e ganançias corporales. E llámanse por tanto las tales artes sçiençias seruiles, porque son ordenadas por la natura servir a la razon e al entendimiento. E por ende concluye el Philósopho que las artes mecánicas, e las otras sçiençias semejantes, que son ordenadas a bienes e ganancias corporales, son propiamente seruiles, e non liberales, porque su fin, como dicho es, principalmente es a bienes exteriores e non enderesçan nin disponen a los omes a actos de virtud nin de entendimiento; pues la música por tanto es sçiençia e arte liberal, porque endereça e ordena a los omes a cosas e actos de entendimiento, que es para conseguir e alcançar el conosçimiento de la verdad, de las armonias e de los actos musicales; ca en judgar las tales modulaçiones e quáles son buenas e quáles non, el entendimiento perfectamente se deleyta. E por tanto concluye Aristótiles que los Reyes e Prinçipes e nobles varones se deuen en la música exerçitar e deleytar, ca muchos los dispone a actos intelectivos. De lo qual dirá alguno ¿en qué manera la música ordena e endereça a los homes a actos de entendimiento? A lo qual responden los antiguos sabios, que los disponen para venir en el conosçimiento de la verdat que dicho avemos; e en otra manera, ca como dize el sabio, el discrete músico non solamente considera e se deleyta en el sueno de las bozes suaves que oye, ca de esta guisa así se deleytan los rústicos e los omes de poco entendimiento; pero el verdadero músico, obrando por sy mismo o oyendo actos musicales, considera en su entendimiento las proporçiones de las concordançias e armonias. E de cómo de contrarias e diuersos vozes se fasa tan dulçe igualdat e consonançia. E asy speculando el entendimiento natural estas cosas, rescibe grandes prouechos. Ca primeramente recréase mucho e fuelga; despues resçibe un singular vigor e mantenimiento; despues, como dicho es, viene en conosçimiento de la verdat cerca de las proporçiones musicales, e judga perfectamente quáles son buenas, de lo qual resulta al entendimiento una grandísima delectaçion e perfecçion, e asy se habilita e dispone a considerar e specular qualesquier otras grandes arduas e virtuosas cosas. Ca, como este philósopho dise, la natura humana desea vacar e çesar de cosas exteriores, e darse a aquello que es propio suyo, que son las cosas de entendimiento e juycio, cognosçiendo y judgando; e éstas fase perfectamente la música de lo qual se concluye su grand exçellençia sobre todos otros exerçiçios e deportes.

La terçera exçellençia deste honesto exerçiçio de melodias musicales consiste, en quanto purifica e cura el coraçon humano de muchas pasiones e vicios dapnosos; ca de tristes fase alegres, de themerosos fase osados, e aun de ayradosfase mansos. Para lo qual es de saber que, segunt dise Aristótiles, algunos viçios e defectos son en los omes, porque son a ellos inclinados por las primeras cualidades de que todo ome es compuesto, que son caliente e frio, húmedo e seco; asy como la habundançia del calor natural cerca del coraçon trahe grand audaçia e osadia; otro si, el themor se causa por apartamiento del tal calor, e por la frialdad que se allega al coraçon, de que viene que el ome es temeroso e triste. Otro sí, el subito exçeso de la mucha sangre que sube a las partes del coraçon, façe e causa en los omes yra e arrebatimiento. E desta guisa, segunt que los omes son dispuestos en el calor o frialdad, humidat o sequedat, asy son dispuestos en algunos viçios e defectos convenientes a las tales qualidades de caliente e frio. E asy esto presupuesto, dice el Philósopho que son algunas melodias que tienen semejable conveniencia e proporçion a las tales pasiones e viçios; a asy otras melodias que son contrarias e desemejantes a las tales pasiones; e las unas acreçientan los tales viçios, e otras los curan e purifican. E por tanto dize el sabio philósopho el que oye o vsa de melodia musical conveniente e proporcionable a su pasion, o qualidat o defecto, ençiéndese mas tal pasion; e sy oye melodia contraria ménguase o mitígase la tal pasion o viçio; bien asy como si el coraçon se fallara medeçina o remedio que le sanase o purificase. E por ende dice el dicho philósopho en el VIII de las Políticas, que una çiutat de Oriente era así a tan mal dispuesta, que los çibdadanos de ella eran mucho ayradose sañudas e injuriosos unos con los otros, de guisa que del todo se perdian; e fué consultado a este philósopho por remedio, el qual consejó que vacasen en melodias e instrumentos musicales, e señaladamente en aquéllos que eran contrarios a la yra e saña e rencor, e que prouocauan e inclinauan a amor e piedat e misericordia; e luego que usaron de los tales actos musicales sentieron grandíssimo remedio. Asimismo dize Aristótiles que vió muchas personas que oyendociertas melodias de las que los antiguos usauan en los sacrifiçios e honrras de los Dioses, que de mucho tristes e yrados se tornaron alegres e mansos e misericordes. Pues, concluye el Philósopho que las melodias llamadas frigias disponen e prouocan a los omes a yra e saña e a grand arrebatamiento. E la razon es porque, como dicho es, del grand calor natural çercano del coraçon procede la yra e saña; pues sy las tales melodias e cantos son muchos agudos e rezios ençiendan el calor natural; e esto es por causa de la fortaleza del mouimiento del ayre interior de los spiritus; e esto contesçe no solamente en los que por sy mismos usan de la música, mas aun en los oyentes; ca los oydos de los omes e sus spíritus se mueuen e trabajan mouiendo e sufriendo aquellas altas e muy agudas bozes e quebrantaduras dellas, e asy se ençienden por la tal melodia aguda e reçia, de guisa que despiertan e mueven e ençienden calor natural çerca de los coraçones. E aun esto mismo façen los órganos e los otros instrumentos en que se fazen agudos e rezios suenos e altas armonias, sacadas de los instrumentos con grandes fuerzas e mouimientos, ca tales disponen a los omes a yras e sañas e fázenlos muy arrebatados; pues que el ome que es yrado o arrebatado, como dicho es, e usa las tales melodias convenientes a aquella pasion, de nesçesario se ençenderá mas. Pero el triste o themoroso, porque tiene apartado el calor natural del coraçon e çercana la frialdad, si usa de estas melodias a él contrarias que ençienden el calor natural, aprouecharle han como sy resciuise medeçina, ca despierta e inçiende el tal calor e allégalo al coraçon; e asy le es medeçina e remedio. Otro sy, ay otras melodias que llaman duristas que consisten en bozes bajas e tempradas, e son estas tales convenientes a los yrados e rebatados, e prouócales a misericordia e mansedumbre; pero son dañosas a los temerosos e tristes. Pues de lo dicho se concluye la virtud e exçellençia de las melodias musicales, pues son mitigatiuas e purificatiuas de mucho viçios e defectos en los omes.

La quarta exçellençia deste noble arte e loable exerçiçio consiste en quanto non solamente como dicho es, purifica muchos viçios e defectos, e reprime las pasiones en los omes, mas aun dispone e ordénalos a virtudes e nobles e loables actos. Para lo qual es a saber, segunt que disen los sabios antiguos, los actos musicales, e las armonias dulçes son semejantes a las virtudes, e por consguiente disponen e endereçen a los omes a actos morales e a obras virtuosas en esta manera, bien asy como las virtudes e buenas costumbres son para expellir e moderar las pasiones e vicios del coraçon del ome; ca la virtud de la fortaleça expelle al temor del coraçon e la mansedumbre tempra la saña, e la alegria la tristeça; así los actos musicales e dulces armonias son para este mismo oficio, ca moderan e tempran e aun expellen del coraçon humano las passiones e tristeças e themores, segunt dicho avemos. Pues tenprando e expelliendo las tales passiones de los coraçones de los homes, por consiguiente los fase bien dispuestos a virtudes; ca, como disen los sabios e muestra la experiencia, ninguna persona puede obrar actos virtuosos con tristeça; ante la tristeça es mucho enemigo de la virtud e enbarga las obras virtuosas. E la causa es porque toda tristeça como proceda de vicios e pecados, de necesario es enemiga de la virtud. E que la tal tristeça proçede de los viçios paresçe claramente, porque los malos e viçios comunmente non pueden consigo mismos aver alegria, ca como en si non fallan cosa con que se puedan alegrar, de neçesario discordanconsigo mismos; e paresçe la tal Discordia, porque una cosa judgan con la razon e otra cosa siguen con la pasion e apetito. Pues como en si mismos estan discordes, non pueden tener delectaçion nin plazer; e por consiguiente son tristes e danse a muchos vicios, pensando falsamente que con diuersos vicios e deleytes corporales podrán desechar tristeça e aver alegria; de lo qual se sigue que toda tristeza es causadora de viçios e pecados, e toda verdadera alegria es causa e señal de virtudes. Pues en quanto los actos musicales, tienen aquel mismo ofiçio e effecto que tiene la virtud, conuiene a saber. Expeller o tenprar las pasiones o las tristesas del coraçon, por quanto son mucho semejantes a la virtud; e por consiguiente los tales actos musicales enderesçan e disponen a los omes a toda virtut, pues espellen e lançan del coraçon aquellas cosas que causan viçios e enbargan a la virtut. E aun lo suso dicho se confirma por la razon siguiente: ca segunt es declarado, la melodia musical tiene grand semejança e conformidad a la virtut por tener aquel mismo ofiçio; pues de aquí se sigue que aquella persona que se acostumbra e exerçita e deleyta en cosas semejantes a la virtut, como es la música, por consiguiente paresçe deleytarse e exerçitarse en la misma virtud. Et ponen enxiemplo los sabios en aquel que se deleyta en la vision de la ymagen de alguna persona a quien mucho ama; ca el tal por tanto se deleyta e exerçita en tal ymagen, porque es semejança de la cosa amada cuya es la ymagen; pues paresçe que qualquier que se deleyta e exerçita en la ymagen, por ese mismo fecho se exerçita en aquello que semeja, e será bien dispuesto para exerçitar en aquella cosa cuya es semejança, quanto mas sy la ymagen e semejança tienen el mismo oficio, segunt fase la musica, la qual como dicho es tiene el mismo oficio que la virtut, conviene a saber, de moderar e expellir del coraçon las tristezas e pasiones que enbargan a la virtut; por la qual de neçesario se sigue que los actos musicales endereçen e disponen a los omes a toda virtud, e así paresçe la grand exçellençia de la música.

La quinta exçellençia deste noble arte e honesto exerçiçio consiste en quanto dispone e enderesça a los omes, non solamente a virtudes morales, mas aun los enderesça e dispone a virtudes políticas, que es saber bien regir e gouernar; e por tanto este virtuoso exerçiçio es muy conveniente a los ínclitos Reys e Prínçipes ca los dispone e endereça e ayuda a bien politizar, que es a bien regir e gouernar su república; e la rason es porque la armonia musical non es saluo una figura e ymagen e una regla para saber bien e virtuosamente regir e administrar a todo el regno e prouincia, en esta manera. Dise Sant Ysidro que este mundo es compuesto de una fermosa armonia, el qual aun dura e consiste quanto permaneçe la armonia; ca asy como la música e armonia es fecha de diuersas e contrarias bozes, reduzidas por arte e ingenio en una suaue e delectable consonançia, así el mundo es compuesto de diuersos helementos; e el ome, que es llamado pequeño mundo, es compuesto de cuatro diuersas e contrarias qualidades, de las quales resulta un fermoso compuesto; e asy mismo todo regno es compuesto de diuersos e contrarios mienbros. Pues entonces es el regno bien regido quando se guarda en él armonia que es una unidat e concordia en el regno. E por tanto disen los sabios que el ingenioso e prudente músico reconcilia e trahe a unidat a las cosas diuersas e contrarias e tenpra las cosas altas con las baxas, e las pesadas e gruesas con las agudas, e asy las conforma e ayunta; éste es el ofiçio del Prínçipe e buen político. Ca así como el músico en todas sus obras considera la unidat, asy el prinçipante sobre todas las cosas ha de procurar concordia e unidat, e como por el arte de la música, de las cosas contrarias se saca unidat e consonançia, así el prinçipante de las personas discordantes sacará concordia e unidad, por manera que faga buena armonia e buen sueno en su regno; e de otra guisa las discordias e diuisiones podrán corronper á la República. E por ende dice Polícraton, que todo virtuoso Rey o Prínçipe deue ser en considerar e tener su acatamiento a aquel singular documento e dotrina de Çipion; el qual dezia que todo Rey o Prínçipe virtualmente debe guardar la armonia musical en su regno; que non dura mas el regno de quanto se guarda dicha armonia e consonançia. Ca así como el buen músico se trabaja como dicho es, de sacar buena consonançia de diuersas bozes, e el buen organista estudia que no sea disonançia alguna en sus órganos, antes trabaja porque proporçionalmente todos los mienbros de los órganos fagan una concordable melodia, asy el Rey e Prínçipe considerando esta armonia e exerçitandose en ella, dispónese e abilítase a trabajar porque en todas las partes e aun dezia este dicho Çipion, que el bueno e prudente músico con grand diligençia procura de tenprar las cuerdas erradas, e sacarlas de instrumento e poner otras acordables, corrigiendo el viçio discordante; e aun trabajan los buenos músicos a las bozes sy veen que es mas cunplidero, por guisa que aquellas cuerdas sean conformes en tal manera que fagan una dulçíssima concordançia, e aun a las vezes para lo major fazer abaxan e alçan las tales cuerdas proporçionalmente, de guisa que non quiebren nin ronpan la consonançia. Pues éste es el ofiçio del buen prinçipante, el qual trabaja e procura por tenprar las personas discordantes, e asy mismo a los que han errado sacarlos e quitarlos puniendo e castigando sus viçios, e honrrando e premiando a otros virtuosos que lo mas mereçen, e poniéndolos en lugar de los malos e discordantes. Aunque a las veçes, sy vee que cumple e la justiçia non se puede buenamente faser syn escándalo, non deue del todo sacar las cuerdas erradas mas deue tenprar e moderar el rigor contra los que han errado, tenprando el rigor de la justiçia con clemençia, que es abaxar las cuerdas del instrumento. Pero en otro tienpo, quando los omes se esfuerçan a mal faser, deue sobir las cuerdas, conuiene a saber, acreçentar e sobir el rigor, de guisa que sean castigados los malos e los que bien biuen sean seguros, e asy se fase buena armonia e unidat en el regno; e aun fase a las vezes como el buen músico, el qual por fuerça trahe las cuerdas a deuida consonançia, e asy el prinçipante deue traher y compeller a los discordantes para que fagan perfecta e dulce armonia de concordia e paz. Otro sy el Prínçipe faze como discreto músico, el qual mas seguramente abaxa las cuerdas de su instrumento que non las alça: ca las que abaxa puede por arte e por grados ciertos e con dulçura traerlas a deuida armonia; pero las que sube, se se ronpen non se puede reparar con artefiçio alguno, nin pueden faser consonançia. Así mismo otras veçes cesan de las sobir, sy saben que non daran aquel son que conuiene. Pues este mismo es el offiçio del prinçipante; mas segurate abaxa e mitiga el rigor por clemençia que non la sube por rigor de justiçia, ca mitigando el rigor traerá la  a concordia e unidat a los discordantes e delinquentes, lo qual faser no podrá, sy subiendo el rigor los destruyere; ca destruidos o muertos non pueden faser són ni armonia, ca non farán çiuilidad nin podrán aprouechar en cosa alguna al reyno; mayormente sy aunque suba el rigor e se acresçiente, non se espera concordia e unidat, antes escándalo e peligro del tal castigo, que en tal caso superfluamente, se sube la cuerda de rigor. De los suso dicho resulta asaz claro en como el armonia musical propiamente es una figura e regla doctrinal para bien regir e gouernar, e así pareçe su grande exçellençia.

La sexta exçellençia desta noble arte, consiste en ser causadora e suministradora de salud corporal. De lo qual dize Ysidoro en las Ethimologias: la modulacion musical es medezina para las enfermedades e males corporales e spirituales. Ca fortifica los nervios e los mienbros, e repara los sesos e los pulsos e venas del cuerpo, e aun todas las otras partes spirituales resçiben singular recreaçion e mantenimiento de la tal armonia, e de la fortaleça e vigor a los flacos e enfermos. Ca como dize el Philósopho: entre las otras grandes virtudes de la dulçe armonia es una muy singular que tempra los movimientos interiores e sosiega a los arrebatimientos e bollicios del coraçon, e asy prouoca a dormir, en lo qual principalmente consiste la sanidad del cuerpo del ome.

La séptima exçellençia deste loable exerçiçio musical se muestra por quanto non solamente los omes razonables resçiben sanidat e recreaçion en las armonias musiacles, mas aun los fieros animales pierden su feridad e crueza, e han grand deletaçion e descanso; de lo qual disen los sabios antiguos que las bestias fieras, e aun las serpientes, enemigas del linaje humanal, e las aves e los peçes resçiben gran recreaçion en oyr cantos dulçes e melodias, e çesan de enpeçer a los que dulçemente cantan y tocan, e contra su natura los buscan e quieren su conversaçion. De lo qual se lee de un discrete pescador en Laçedemonia, el qual pescaua e tomaua grand muchedumbre de golfinos, porque estando en el nauio fasia diuersas melodias, e venian los golfinos a la dulçura de los cantos e tañeres e metíanse en las redes. Pues sy los animales reçiben recreaçion, ¿quanto mas deven façer los omes razonables? E asy mismo vemos por experiencia que los caçadores usan de ciertos instrumentos para tomar las aves. E por ende deçia Cathon: canta el músico dulçemente en tanto que el caçador engaña a las aves. Otro sy, avn las ovejas se deleytan con las melodias de las gaytas e de otros instrumentos, e con la dulçura e deletaçion que resçiben vanse tras el pastor adon que quiere que las él quiere leuar. De lo qual se nota la grand exçellençia deste noble exerçiçio de la música e dulçe armonia.

La octava exçellençia deste noble arte consiste, en quanto los ejerçiçios musicales ayudan a soportir e sufrir ligeramente los trabajos e fatigaçiones corporales, e por ende, dice el Philósopho que comunmente los remadores con el remedio de los cantos e instrumentos tolleran e sufren los grandes trabajos. E segunt dize Ysidro, la armonia musical en todas las fatigaçiones da consolaçion e reposo. E naturalmente es mitigatiua de todo trabajo, así corporal como spiritual, e causa en los omes muchos […] e aun nobles deseos de grandes e arduas cosas, e por tanto son muy cumplideros los actos musicales en tiempo de las batallas, e, finalmente, de tanta virtud e exçellençia que todos los trabajos torna en deleytes.

La novena exçellençia deste honesto exerçiçio consiste en quanto es alegre e delectable deporte e conueniente e prouechoso remedio a todas las edades de omes. Primeramente es prouechoso e delectable a los manzebos; la raçon es porque por su grand calor natural non pueden folgar, e aun por la costumbre de los continuos trabajos que han en la caça e monte, e non pueden sosegar; e por tanto la música les es muy conueniente medezina. Ca deleytándolos tiénelos e fáselos folgar e resposar, e ansí reçiben descanso e recreaçion del cuerpo, e vigor de sus spíritus. Asy mismo es muy conueniente a los mançebos porque, como dicho es expelle e lança de los coraçones los themores e tristesas. Otro si la armonia musical es conueniente a la vejez porque inçita e ayuda a contemplar e expecular cosas de entendimiento, que es propia delectaçion del viejo. E por eso dice Aristotíles que los viejos deuen usar de la música, non por sy mismos, mas oyéndola e delectándose en judgar quáles son conuenientes armonias por lo que aprendió en la moçedat; e así considerando la virtud de la armonia, su entendimiento se deleyta e exerçita en altas cosas. Pero los mançebos por sy mismos deuen exercitar los actos musicales, como dicho es; ca resçiben grandísima delectaçion por sy mismos obrando. De lo qual dize el Philósopho, que mas intensa delectaçion es en el obrante que en el oyente, ca la propia obra de cada uno acreçienta su delectaçion. E aun en otra parte dize este philósopho que la propia delectaçion de cada uno confirma las obras e fázelas mejores. De lo qual leemos que Luçio Silla, aquel romano famoso, fué gran músico e en la moçedat usaua de la música por sy mismo, e en la vejez oyendo; e dezia que la música es un mirable tempramiento e remedio en los varones muy ocupados. Dezía eso mismo, que la armonia musical es muy excellent e singular delectaçion, porque deleyte syn dapno del obrante, e ayuda a la folgança e reposo del cuerpo e del spíritu. Otro sy, faze ganar tiempo e muda la oçiosidad en honesta e delectable ocupaçion.

La dezena exçellençia deste noble exerçiçio pareçse claramente, porque tanta es su virtut e vigor que atormenta e aflige e fase foyr a los demonios e a los spiritus enpeçibles, e fáselos salir de los cuerpos humanos. De lo qual se lee, que el rey Dauid con dulçe melodia e arte musical lançaua los spiritus malignos del rey Saul, e fasia que resposase. Otro sí, dise maestre Guido, en su Música, que son çiertos demonios, señaladamente aquéllos mas diputados a senbrar odio e discordia e zizania entre los omes, los quales por la habituaçion e la mala inclinaçion que tienen a discordias e cosas contrarias, que en manera alguna non pueden oyr melodias; e fuyen de allí donde se cantan dulces cantos; e aun non solamente esto contesçe en los spíritus malignos, mas aun es prouado en muchos omes de peruersas costumbres, los quales asy están ya exerçitados e habituados en discordias e rencores e en otros diuersos vicios que no pueden tollerar las melodias musicales de la unidat e consonançia; así como por el contrario hay otras personas así habituadas e exerçitadas en oyr e faser uniformes consonançias e melodias, que no pueden sofrir nin tollerar desuariados e dissonantes cantos; segun contesçió a un famoso cantor que moraua en Paris, al qual contesçió que se le quemaua su casa; e como era de todos amado, las gentes de la cibdat venian todos a gran priesa a matar el fuego con diuersos remedios e dauan grandes bozes e diuersos clamores, segunt se suele faser en los tales tiempos. E como el cantor estaua abituado e usado en buenas e consonantes melodias, oyendo tan varios clamores e contrarias e discordantes voses, non las puede sofrir nin tollerar en manera alguna, e dexando quemar su casa e fasienda, cerró las orejas con las manos por non oyr tan grandes disonançias e corriendo foya de la gente, deziendo a grandes bozes que mas queria que se quemase su casa e fasienda que non oyr tan discordantes clamores.

La honzena exçellençia deste honesto exerçiçio se muestra porque non solamente la armonia musical es conforme a nuestra santa fe cathólica, mas aun es corroboratiua e provatiua della, es esta manera; el prinçipio e fundamente de nuestra fe cathólica consiste en el misterio de la altíssima armonia e union de dos naturas diuersas en una esencia diuina; pues segunt dicho es, el principal intento e fundamento desta honesta arte musical, es faser una consonançia de cosas diuersas. Y por esto dise Ysidro que la música en todas las cosas apregona e llama a una unidad, e magnifiestamente prueua e demuestra poderse unir e concordar las cosas celestiales con las terrenales. E aun esto paresce desir Aristótiles en el VIII de las Políticas, a donde dise que las obras musicales disponen a los omes e ayúdales a specular e contemplar cosas muy altas e profundas. E aun como dize un sancto doctor, los cantos e instrumentos musicales indusen a los omes a deuoçión, e acreçientan el culto e seruiçio de Dios. E en tanto grado paresçe la exçellençia deste exerçiçio que a Dios plaze servirse con él. Ca, asy es scripto por el propheta: «load al Señor en cantos nuevos e cantad a él en cantos de jubillaçion e de dulçes melodias.» E asy mismo diçe en otro lugar: «cantad al Señor con grandes e altas bozes, ca asy es a él bien aplasible.»

La dozena exçellençia desta honesta arte e virtuoso exerçiçio musical consiste, por quanto se platica e usa en el cielo; de lo qual resulta que con raçon se deue platicar en la tierra. De lo qual dise Sanct Gregorio, que los ángeles en el cielo non cesan de cantar alabanças, ypmnos y modulaçiones; a avn fablando de las vírgenes dice: «van cantando dulçemente loores e alabanças a Dios.» Otro sy un sancto doctor, loando a este sancto exerçiçio, dise que con razon los omes se deuen delectar e exerçitar en aquello que los faze compañeros de los ángeles. En lo qual se muestra la grant exçellençia desta virtuosa arte. Consideradas, pues, las exçellençias e virtudes deste virtuoso deporte, asaz claramente conosçeran los ínclitos Reys e Prínçipes e los otros nobles varones, que con gran rason se deuen el él ocupar tenprada e moderadamente en sus tiempos e lugares, e para aquellos fines e causa que el tal honesto deporte fué fallado e ordenado; mirando mas a la armonia virtud, que a la melodia sensible e sonable, e no usaran dél para otros deseos e deleytes carnales. Ca, indigna cosa seria que aquesta ingeniosa arte e honesto deporte, que fué fallado para saluar e recrear a las virtudes del entendimiento, se tornase en occasion e instrumento para perder e corromper los vigores de tal entendimiento, aplicándose a deshonestas e carnales delectaçiones, las quales del todo oprimen e absorben las fuerças del ingenio e entendimiento. E como dize un sabio fablando desta virtuosa arte, injusta cosa es que aquello que fué instituydo por remedio e medeçina de la flaqueza e fragilidad humana, aya de dar causa e ocasion por deturbaçion e corrupçion de la vida humana; e lo que fué invento con sotileza e grand ingenio de los antiguos para disponer a virtudes, con mal uso de los modernos, ministre causa e ocasion de viçios e pecados.

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