This passage from the Memorial de confesores develops an ethics of the senses focused on the control of hearing as a moral gateway to the soul. Carrillo constructs a spiritual pedagogy that links listening to either corruption or salvation, within a broader Counter-Reformation framework of sensory discipline.
The text establishes a direct parallel between guarding the eyes and guarding the ears, highlighting listening as an affective and moral entry point through which inner disturbance can enter the soul.
“No menos que los ojos se han de guardar los oídos porque por estas puertas entran muchas cosas en nuestra alma, que las inquietan, distraen y ensucian. No se han de oír palabras ni estar en conversaciones que se trate de la honra y prejuicio del prójimo, ni oír murmuraciones como se dijo en el octavo mandamiento ni canciones ni músicas deshonestas.
The author explicitly condemns exposure to music, songs, and pleasurable discourse, associating the listening of dishonourable content with moral corruption and spiritual disorder. Music appears as a force of affective seduction that leads the soul astray.
De las cuales también se querella el profeta Isaías que por andarse en músicas y regocijos menosprecian y tienen en poco a Dios. Las orejas castas del cristiano no deben oír cantos ni amorosas palabras de mujeres, como hablando de la mujer halagüeña. Ni se han de oír murmuraciones ni palabras que sean causar de descomponerte o en ira o en otro cualquier vicio, antes las orejas has de tener llenas de espinas como aconseja el sabio para echar afuera el canto de las sirenas del mundo o como el áspide, que para no oír al encantador pone el un oído apegado en tierra y el otro tapa con la cola y así se libra de su enemigo
He stresses the moral danger of willingly listening to the wrongdoing of others, linking hearing to the Fall through the example of Eve. Listening is framed as an emotionally charged act tied to pleasure, desire, and corruption.
No solamente es pecado gravísimo decir y hablar mal y manifestar las faltas ajenas pero también el oírlas de buena gana como se dice. Oyó Eva de buena gana la serpiente que desmentía y hablaba en perjuicio de Dios y así cayó en pecado. Lo malos siempre querrían oír cosas de su gusto, placer y regocijo de los cuales habla San Pablo.
The text proposes a positive ethics of listening oriented toward spiritual edification through sermons, sound doctrine, and counsel, where hearing becomes a pathway to moral and affective transformation.
El hombre cristiano y discreto ha de oír de buena gana consejos saludables, doctrina sana, sermones y todo lo demás que sea en edificación y provecho de su alma”.
- Log in to post comments